Estos días hemos trabajado una sesión que tiene en abierto una compañera magnífica sobre la educación emocional. En concreto sobre el control de la frustración (enfado). Podéis encontrar mas información en la página siempreatentos.
¿Como lo hicimos?
Nuestra sesión se dividió en varios momentos clave:
El cuento «Tengo un Volcán»: Empezamos viendo y comentando este cuento, perfecto para que los niños entiendan qué nos pasa por dentro cuando nos enfadamos.
Creamos nuestro propio volcán: ¡Manos a la obra! Cada uno creó su volcán. Esta manualidad nos sirve como recordatorio visual de la emoción y de que, igual que entra en erupción, también puede calmarse.
Aprendemos a respirar: Asociado al volcán, practicamos una técnica de respiración muy sencilla para «apagar el fuego» cuando empezamos a sentirnos nerviosos.
Juegos de presión con globos: A través de juegos, experimentamos qué se siente al tener «mucha presión» o «poca presión», y pusimos palabras a esas sensaciones de frustración o incomodidad.

Para terminar
Hicimos una meditación guiada y un pequeño análisis de cómo nos habíamos sentido durante la semana. Fue una actividad redonda y, lo más importante, ¡los peques se lo pasaron genial mientras aprendían a conocerse mejor!
Os animo muchísimo a llevarla al aula. ¿Habéis trabajado este cuento alguna vez? ¡Os leo!


